Reseña de manga: InuYasha (tomo 16)

27 febrero 2020

Título: InuYasha
Título Original: Sengoku Otogizōshi InuYasha
Autora: Rumiko Takahashi
Tomo: 16 de 30 (Reseñas de los tomos anteriores)
Publicación: Mensual
Editorial: Panini Manga
Precio: $129.00
Género: Acción, aventura
Demografía: Shōnen

~Gracias a Panini por el manga.
Sesshomaru presencia impávido la muerte de Kikyo, la cual era el objetivo de Naraku, pues seguía temiendo su poder espiritual. Inuyasha no puede comprender la razón por la que la miko intentó luchar sola ni es capaz de hallar su cadáver. Mientras tanto, los yokai que quedaron libres tras la caída de la barrera del Hakureizan no han cesado de hacer fechorías y un bonzo que parece querer ayudar a exterminarlos ofrece a Inuyasha y los suyos una pista sobre el paradero de Kikyo, pero en realidad es Naraku quien está detrás de esa información, pues pretende mantener ocupado a Inuyasha mientras él persigue nada menos que a la única persona capaz de rastrear los fragmentos restantes de la Shikon no Tama: ¡Kagome!
Naraku por fin ha salido del monte sagrado y de la barrera que ocultaba su presencia a todo el mundo, pero ahora su cuerpo es diferente, más fuerte y sin una pizca de humanidad en él, ya que instantes antes de que la barrera desapareciera, Kagura fue vista transportando a un pequeño bebé que es el corazón humano del Yokai, el corazón de Onigumo que impedía que Naraku matara a Kikyo. Así que sin perder tiempo, el yokai va tras la sacerdotisa, para matarla y así dejar atrás lo poco que quedaba de humanidad en él.

Inuyasha por su parte se niega a creer que Kikyo ha vuelto a morir por las manos de Naraku y decide ir a buscarla tras escuchar rumores de una sacerdotisa mal herida. Pero al ir solo deja en peligro a Kagome quien ahora es una pieza clave para el plan de Naraku, pues sólo ella es capaz de encontrar el último fragmento de la shikon no tama.
Viva o muerta, el corazón de Inuyasha sigue siendo de Kikyo.
Amigos, no quiero fangirlear pero voy hacerlo y mucho, ya que este decimosexto tomo viene lleno de cargas sentimentales. Por una parte tenemos a Naraku por fin desprendiéndose de los sentimientos que tenía por Kikyo. Luego veremos a Inuyasha teniendo que decir por ella y por Kagome mientras que Kagome por fin acepta que está perdidamente enamorada de Inuyasha. Y finalmente tenemos a Sango y Miruko por fin confesando sus sentimientos.
Debo decirles que son estos dos últimos quienes más me han emocionado pues me encantan como pareja. Además Sango siempre es una mujer fuerte y calculadora y verla por fin demostrando sus sentimiento ha sido un verdadero placer (al menos para mí porque para ella no tanto).

Dejando al lado los sentimientos en este tomo por fin Naraku logra deshacerse de su parte humana, y esa parte suya es un pequeño bebé qué es capaz de ver el corazón de las personas y manipularlas de esta forma. Es gracias a este bebé que Naraku es capaz de localizar el último fragmento de la shikon no tama. El último fragmento que lo hará tener toda la perla para transformarla en una perla llena de odio.

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