Reseña: El chico que siguió a su padre hasta Auschwitz de Jeremy Dronfield

07 octubre 2019

Título: El chico que siguió a su padre hasta Auschwitz
Título original: The boy who followed his father into Auschwitz
Saga: Autoconclusivo
Autor: Jeremy Dronfield
Editorial: Planeta
Número de páginas: 512
Precio: $340.00

En 1939, Gustav Kleinmann, un tapicero judío de Viena, fue capturado por los nazis. Junto a Fritz, su hijo adolescente, fueron mandados al campo de Buchenwald, en Alemania. Empieza así una desgarradora historia en la que sus protagonistas serán víctimas del hambre y de las palizas, mientras participan como mano de obra en la construcción del mismo campo de concentración en el que permanecerán cautivos. 
Cuando Gustav reciba la noticia de su traslado a Auschwitz, una segura sentencia de muerte, su hijo Fritz hará todo lo posible por no separarse de su padre y seguirlo hasta Polonia. Ante el horror cotidiano del que serán testigos, solo una fuerza les mantendrá con vida: el amor entre un padre y su hijo. 
Gustav Kleinmann es un tapicero judío que desde Viena escucha con horror todo lo que los Nazis hacen en Alemania. Al comienzo él cree que está a salvo de sufrir lo que se rumorea por ahí sobre la solución de Hitler para los judíos, pero cuando Viena se rinde a Alemania las cosas comienzan a ponerse demasiado serias. Primero pierde su trabajo, pues los judíos no son dignos de ganarse la vida con un buen trabajo. Luego son marcados y finalmente son obligados a marchar a campos de concentración. 

Él al lado de su pequeño hijo Fritz, son enviados a Buchenwald donde aprenderán terribles lecciones de sus captores quienes sólo los ven como animales. Pero lo peor viene cuando Gustav es trasladado a Auschwitz donde se dice que los judíos son asesinados sin piedad a montones. 
Tras haber perdido a toda su familia, Fritz no puede ni pensar en perder a su padre, así que pese a que se encontraba a “salvo” en Buchenwald decide pedir el traslado voluntario para seguir a su padre a la peor máquina de matar de la Alemania Nazi. 
Padre e hijo habían sido denunciados a las SA por sus vecinos, hombres que habían sido buenos amigos de Gustav, hombres que habían con los que habían charlado, a los que había sonreído, a los que conocía y en los que confiaba, que conocían a sus hijos y la historia de su vida.
Creo que después de todo este tiempo juntos para nadie es un secreto que pese a que siempre termino llorando, cada que tengo la oportunidad de leer un libro ambientado en la Alemania Nazi no me lo pienso ni un poquito. Ya lo he dicho muchas veces pero tengo que repetirlo muchas veces más, ya que es indispensable que conozcamos los horrores de aquello para que jamás vuelva a pasar.

Ahora bien, este libro está basado en una historia real (si, la portada lo dice pero me parece necesario repetirlo). Una historia que el autor Jeremy Dronfield estudió muchísimo para poder transmitirnos. Él se basó en su mayor parte en el diario que Gustav escondió todos los años que fue prisionero de los Nazis pero también hizo una ardua investigación entrevistando a la poca familia Kleinmann que sobrevivió y también a otros judíos que fueron prisioneros para que la historia de Gustav y su hijo fuera lo más exacta posible. Y esto es lo que más me gustó del libro, ya que históricamente hablando es totalmente fiel y el autor comparte con nosotros toda su investigación en las últimas cien hojas del libro donde encontraremos referencias bibliográficas. 
No sé si alguna vez se los he contado pero soy una total nerd cuando se trata de historia, así que encontrar todas estas referencias fue casi como un paraíso para mí, pues pude conocer más hechos históricos.
De hecho hay un dato que yo desconocía por completo y que me dejó totalmente helada. Y es que el autor no sólo nos sumerge en el infierno que Gustav y Fritz vivieron sino que también nos habla de la “vida” que llevaban algunos judíos que lograron escapar a otros países antes de que la segunda guerra mundial comenzara. Yo sabía que muchos países abrieron sus puertas a los judíos pero nunca había leído que la histeria colectiva cruzó los países y que esos supuestos aliados también culparon a los judíos por lo que estaba pasando. Use comillas para escribir la palabra vida porque aunque no vivían los horrores de Hitler, sí que les tocó vivir siempre bajo la mirada del desprecio y xenofobia. 
Con las cabezas afeitadas y el uniforme, los recién llegados ya no eran individuos, sino una masa homogénea y sólo los podían identificar por su número.
Con Gustav y su hijo seremos testigos de los horrores de los campos de concentración. Del desprecio que los nazis sentían por los judíos y lo crueles que podían llegar a ser con ellos. Todo esto es un texto bastante fuerte y acongojador pero pese a las abominaciones que el libro describe, el amor que padre e hijo se profesan siempre está ahí presente y yo sigo asombrándome por encontrar amor en él lo que fue el peor lugar del mundo. 
Cada día se llevan a gente. A veces es desgarrador, pero me digo a mí mismo: “Ve con la frente alta, llegará el día en el que serás libre.”
En resumen, El chico que siguió su padre hasta Auschwitz es una novela desgarradora que nos guía a través de uno de los momentos más oscuros de la humanidad y que demuestra que hay amores que pueden derrotar al diablo.

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